Por Joaquín Parra, Tomelloso, 9 de febrero de 2026
Si hay alguien capaz de poner el mundo del vino en pausa con solo levantar una copa, esa es Jancis Robinson. Y si a su lado se sienta Ferran Centelles, la enciclopedia humana del “sapiens del vino” de la Bullipedia, lo que presencias no es una cata: es un máster acelerado del pasado, presente y futuro del vino.
Una cata que no me podía perder y por la que, casi en exclusiva, hice un viaje de más de 1.200 km (ida y vuelta) para llegar a Barcelona Wine Week. Merecía la pena hacerlo para estar presente y saludar de nuevo a Jancis Robinson y a Ferrán Centelles. El motivo es muy especial y dará para un próximo artículo.
Con aforo completo y la presencia de personalidades como Almudena Alberca MW o Pablo Álvarez (Tempos Vega Sicilia), y por supuesto los enólogos protagonistas de los vinos que se cataban, junto a mí, Elías López Montero (Bodegas Verum), la persona que ha sido determinante para dar una nueva imagen a la variedad Airén. Lo digo yo y, en la cata, lo reconocieron Jancis y Ferran.

Hay una frase de Jancis que aún resuena en mi cerebro: «El vino español es un caos maravilloso».
Pero ojo, no habla de desorden. Habla de un puzle vibrante que no deja de cambiar. Jancis confesó que mientras que las grandes zonas como Burdeos o Borgoña, son inamovibles, para los editores de su famoso Atlas, España es una pesadilla, porque cada año surgen nuevas regiones, subzonas y estilos. Sin embargo, para nosotros, los amantes del vino, es un paraíso. Lejos queda la imagen de la España del granel y la madera pesada; Robinson nos ve ahora con envidia (sana) por nuestro tesoro de variedades autóctonas capaces de aguantar el calor y la sequía mejor que nadie, y por nuestra arma secreta contra el cambio climático: la altitud. Recordó que España es el segundo país más montañoso de Europa. En su juventud le dijeron que no se podían cultivar uvas de calidad a más de 500 m de altitud… hasta que conoció los vinos españoles.
Jancis y Ferran nos guiaron por seis vinos que son capítulos de esta historia y que muestran la diversidad que atesora España. Una cata pensada para demostrar que la historia del vino avanza cuando el conocimiento heredado se somete a preguntas nuevas.

Dos voces, un mismo relato
Jancis Robinson aportó contexto, memoria y perspectiva global. Habló de decisiones tomadas en momentos concretos, de productores que supieron leer su tiempo sin traicionar su origen. Ferran Centelles, con su habitual precisión, tradujo esas ideas al lenguaje próximo, cercano y acertado. El diálogo fluyó con naturalidad, sin jerarquías, como una conversación entre dos profesionales que comparten respeto por el viñedo y por quienes lo trabajan.

LOS 6 VINOS QUE MARCAN EL RUMBO
Jancis eligió seis botellas para explicar por qué España está en su mejor momento.
Aquí tenéis mi cata y descripción de cada uno, bajo el prisma de lo que se comentó en la sesión.
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Gramona Celler Batlle 2015 (Corpinnat)
El desafío al tiempo y la paciencia
Este vino de Gramona es la encarnación de esa filosofía. Jancis destacó que la grandeza de nuestros espumosos (de calidad) cuando hay paciencia, no tiene nada que envidiar al Champagne.
La cata: Un monumento a la autólisis. En copa se presenta dorado, con una burbuja finísima que parece pedir permiso para explotar. En nariz es pura complejidad. Olvida la fruta fresca simple; aquí hay compota de manzana, notas de panadería, brioche tostado y ese fondo de frutos secos y hierbas que solo dan los años de crianza en rima. En boca, la entrada es cremosa, con una burbuja finísima u una acidez eléctrica que vertebra el vino y le da vida eterna, contrarrestando la opulencia de la crianza.

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Rafael Palacios O Soro 2023 (Valdeorras)
La búsqueda del «Grand Cru» en la altitud
Este vino fue uno de los ejes centrales de la charla. Hablaron de Rafael Palacios como un relojero suizo por su perfección en la elaboración. El viñedo está situado a más de 700 metros de altitud. Un Godello que es el ejemplo perfecto de cómo combatir el cambio climático buscando el cielo. Jancis lo comparó con los grandes blancos de Borgoña por su precisión.
La cata: es un vino con una acidez afilada y una finura máxima. En nariz destaca el perfil mineral, con hinojo, flores blancas y un sutil recuerdo de fruta de hueso. Se nota el trabajo perfeccionista en el viñedo y en la elaboración. En boca es intenso, con marcada acidez, sensación afilada, salino, vertical. Tiene una textura grasa, pero sin pesadez, con una tensión ácida que te hace salivar.

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Verum Las Tinadas Cuvée Especial CVC (Ciudad Real)
La reinvención de lo denostado
De este vino, Jancis destacó que es único en el mundo; no hay nada que se le parezca. Es el ejemplo perfecto de cómo la visión de un solo productor puede darle la vuelta a la reputación no solo de una uva, sino de toda una región. Demuestra que no hay uvas malas, sino interpretaciones poco ambiciosas o miradas ancladas en el pasado.
Para quienes me conocen, saben que este vino, esta variedad y esta bodega (Bodegas Verum) son muy especiales para mí. Y en cuanto al enólogo, hablamos de Elías López Montero,, a quien Jancis tiene un gran respeto. La elección de un Airén en una cata de este nivel, es una declaración de intenciones: demostrar que la variedad más plantada y maltratada de España, si se cuida, puede dar vinos de clase mundial. Jancis destacó el uso de las tinajas de barro, que permiten al vino “respirar” como la madera, pero sin maquillar el sabor con notas de vainilla o tostados.
La cata: un vino de mezcla de añadas (CVC – Conjunto de Varias Cosechas) que rompe esquemas. En nariz es intenso, maravilloso, muestra la esencia de una variedad como pocas veces se había mostrado. De carácter mineral, refleja ese suelo calizo, con hierbas de monte bajo, manzanilla y fruta blanca madura. Se siente esa “oxidación controlada” que le da carácter. En boca tiene volumen, una textura untuosa, casi cremosa, y un sutil toque salino. Es un vino que busca ,y consigue, autenticidad. Entiendo que por eso, como dice Jancis, es único en el mundo.

- López de Haro Clásico Rosado Gran Reserva 2013 (Rioja)
El color no importa, el alma sí.
Siguiendo la estela de los grandes rosados de guarda, al estilo Tondonia, que tanto fascina a Jancis, este vino rompe el mito de que el rosado debe ser joven y rosa chicle. Jancis y Ferran comentaron cómo el mercado internacional empieza a entender estos vinos “piel de cebolla”, complejos y longevos.
La cata: visualmente presenta un color salmón pálido, con ribetes teja; aun así, es un color vivo. En nariz, como bien dice Jancis, no se buscan fresas: hay piel de naranja confitada, especias dulces, caja de puros, cedro, flores secas y un fondo balsámico increíble. Es un perfume de antaño, un perfume con base de maderas. En boca sorprende su frescura después de más de una década. Tiene cuerpo de tinto y alma de blanco. La madera está presente, pero fundida, aportando estructura. El final es largo, sedoso y vibrante.

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Celler del Roure Ferrero i Senís La Pebrella 2024 (Valencia)
Arqueología vitícola y futuro
Pablo Calatayud es otro de los héroes de esta historia. Jancis alaba constantemente la recuperación de variedades locales como las que conforman este vino sorprendentemente fresco, con un perfil atlántico en pleno Mediterráneo. Elaborado con un 50 % de Forcallà y un 50 % de Arcos, variedades casi extinguidas que, gracias al trabajo de bodegas como Celler del Roure, están ampliando el catálogo varietal. Aquí, de nuevo, el uso de tinajas de barro enterradas (parotets) es clave para mantener la frescura en una zona cálida.
La cata: rojo cereza con ribete picota, muy vivo, de capa media-baja. En nariz destaca el monte bajo con tomillo y romero. Fruta roja crujiente y ácida (grosellas, granada). Tiene un punto rústico que lo hace tremendamente atractivo. En boca mantiene la tensión, con un tanino fino y una excelente acidez. Destacaría que, como en Las Tinadas Airén, es un vino con identidad, sin maquillaje, que expresa el secano valenciano con una frescura insolente.

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Vega Sicilia Único 2016 (Ribera del Duero)
El mito que sabe adaptarse
Terminamos con la leyenda. Jancis se refirió a Vega Sicilia como un valor inamovible, pero matizó algo importante: incluso los mitos evolucionan. Destacó cómo han reducido el impacto de la madera y buscan más precisión y elegancia, alejándose de la pesadez.
La cata: es la aristocracia del vino español. Tempranillo con un toque de Cabernet Sauvignon. En nariz es un vino que cambia, que evoluciona a cada instante: cargado de fruta negra madura, carácter balsámico, mentolados, sutil cuero y caja de puros. Madera presente, pero perfectamente integrada. En boca destacaría, sobre todo, su textura. Es seda pura, pero con una firmeza y una estructura que te dicen: “estoy aquí y duraré 40 años más”. La acidez es perfecta, equilibrando la potencia de Ribera. El final es interminable.

Un país que destaca por la diversidad y con un futuro que mira a las variedades del pasado
Como bien resumió Ferran Centelles, España ya no es el país del “bueno, bonito y barato”. Es el país de la diversidad, de la recuperación varietal y de una identidad que, por fin, se está sacudiendo los complejos. Tenemos un tesoro de viñas viejas y un talento joven que está reescribiendo el mapa.
Y si la crítica más influyente del mundo dice que nuestro caos es maravilloso, ¿quiénes somos nosotros para llevarle la contraria?
Me queda felicitar al equipo de Barcelona Wine Week por hacer posible esta cata y por traer a Jancis Robinson, que junto a Ferrán Centelles son, probablemente, quienes más páginas han escrito sobre el vino.

Joaquín Parra, Wine Up! ©2026
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