Siempre me ha llamado la atención la Toscana; por las películas dirá la mayoría, y es verdad que esas imágenes de colinas serpenteantes y cipreses quedan grabadas en la retina, pero sobre todo, desde que leí el libro Un viñedo en la Toscana de Ferenc Máté, he tenido pendiente realizar esta visita cámara en mano. Recorrer estas tierras no era solo un deseo estético, sino una búsqueda profesional para comprender el alma de sus viñedos y la interpretación contemporánea de sus variedades autóctonas.
Quiero expresar mi sincero agradecimiento a Charlie Arturaola, insigne comunicador y sumiller, por haber facilitado el contacto directo con la bodega y hacer posible este itinerario. Como nota al margen de este viaje, el adelanto imprevisto del vuelo de regreso a España nos impidió concretar la visita que teníamos programada a la emblemática bodega Col d’Orcia en Montalcino, una cita enmarcada en la red Slow Wine que, lamentablemente, tendrá que esperar al próximo viaje.
Avignonesi, de granja modelo del siglo XIX a la mayor explotación biodinámica de Italia.
Llegué a la finca Le Capezzine, en el término de Montepulciano el 16 de septiembre con la vendimia finalizada y un clima radiante. En palabras de Joel, que me acompañó en la visita, ha sido una vendimia marcada por el calor, habitual de día y no tanto en la noche.. Al cruzar la entrada, el paisaje revela de inmediato que no nos encontramos ante una explotación vitivinícola convencional. La historia documentada de esta propiedad comenzó en 1882, cuando el filántropo florentino Angelo Vegni creó aquí una granja modelo autosuficiente con criterios científicos y pedagógicos muy avanzados para su época. Tras funcionar durante décadas como instituto agrario, la familia aristocrática Avignonesi adquirió el recinto en 1974 para fundar la bodega moderna.
Sin embargo, el punto de inflexión decisivo ocurrió en 2009 con la llegada de Virginie Saverys, una abogada belga con una visión tan audaz como renovadora. Saverys impulsó una transformación radical basada en su firme creencia en la medicina homeopática, erradicó el uso de pesticidas y productos de síntesis, obteniendo la certificación ecológica en 2016 y la biodinámica en 2019, lo que convirtió a Avignonesi en la bodega biodinámica más grande de Italia.
Para gestionar el riesgo agrícola sin recurrir a sustancias químicas ni comprar uva a terceros, amplió la propiedad de 60 a 177 hectáreas (con más de 100 ha dedicadas al Sangiovese en Montepulciano) y consolidó un equipo humano permanente de 150 empleados, cuya atenta observación manual suple cualquier intervención artificial. Hoy, la finca ostenta la certificación B Corp con una destacada puntuación de 102,7 puntos y se encuentra inmersa en pleno relevo generacional bajo el liderazgo de sus hijos, Basile y Eline Aloy, con Matteo Giustiniani en la dirección ejecutiva y Alessio Gorini al frente de la enología.
Sangiovese, microclima y biodiversidad en los viñedos de Avignonesi
Acompañado por Joel, nuestro guía en la finca, recorrimos los viñedos mientras analizábamos las peculiaridades del terruño toscano. Protegidos de los vientos fríos del norte por la barrera natural de los Apeninos, estos viñedos gozan de un microclima mediterráneo suave sobre suelos de clara dominancia arcillosa.
La gestión del agua tiene igualmente importancia. El reglamento de la denominación permite el denominado riego de socorro, pensado para responder a situaciones de necesidad hídrica, pero no plantea el viñedo como un cultivo basado en un riego sistemático.
Durante el recorrido nos detuvimos en dos parcelas de enorme valor experimental:
- La Tonda, un laboratorio vitícola: Un viñedo de trazado circular concebido en 1990 junto a la Universidad de Milán para ensayar densidades de plantación (desde 3.000 hasta 10.000 cepas por hectárea). Tras seis años microvinificando anillo por anillo, se determinó que la densidad óptima era de 7.000 plantas/ha, equilibrio idóneo entre la competencia radicular y la finura de la fruta.
- La Stella y la búsqueda de diversidad clonal: Viñedo histórico en vaso (alberello) arrancado en 2020 para someter el suelo a cuatro años de regeneración mediante cultivos de cobertura (mostaza y habas para la fijación natural de nitrógeno). Replantado en 2024, alberga una impresionante diversidad de 60 clones distintos de Sangiovese. Este mosaico clonal, unido a canales de drenaje para prevenir la erosión por lluvias torrenciales y a la presencia de árboles frutales que aportan sombra y refugio a aves insectívoras, busca garantizar la máxima resiliencia agrícola frente al cambio climático.
Mucho más que viñedo
La biodiversidad de Avignonesi no termina en las cepas. La finca cultiva también olivos y dispone de almazara propia, además de producir aceite de oliva, miel, vinagre balsámico, azafrán y diferentes hortalizas que se incorporan, entre otros destinos, a la cocina de su restaurante.
Ese planteamiento ayuda a entender la propiedad no solo como una bodega, sino como una explotación agrícola integral. Biodyvin destaca precisamente la elaboración de compost propio, la apicultura, el olivar, la producción de balsámico y los cultivos destinados a restauración como parte de su modelo regenerativo.
Como dato de plena actualidad, apenas cinco días antes de mi visita, el 11 de septiembre de 2026, Avignonesi había sido anunciada como una de las cinco finalistas a European Winery of the Year 2026 en los Wine Star Awards de Wine Enthusiast.
La bodega histórica y el santuario del Vin Santo
Tras los viñedos pasamos al interior de la bodega histórica. El grueso de la producción se desarrolla hoy en instalaciones más modernas, pero Le Capezzine conserva algunos de los espacios con mayor carga emocional de la visita.
Recorrimos sus galerías abovedadas, los grandes fudres de roble de Eslovenia, el botellero histórico con formatos magnum de diferentes añadas y, finalmente, uno de los lugares más especiales de la propiedad: la vinsantaia donde envejecen los pequeños caratelli destinados al Vin Santo y al Occhio di Pernice.
No estamos ante una crianza convencional. Avignonesi mantiene sus Vin Santo durante más de diez años en pequeños caratelli, empleando una madre de levaduras que, según la propia casa, se ha transmitido durante generaciones. Durante ese larguísimo proceso se evapora más de la mitad del líquido.
El ritual de la cata: Análisis organoléptico, comparaciones y reflexiones a pie de copa
Tras la visita a la bodega histórica, pasamos a la sala de cata. Allí iniciamos un análisis detenido de sus elaboraciones, un marco que dio pie a un enriquecedor intercambio de impresiones técnicas y reflexiones personales sobre el vino:
Vino Nobile di Montepulciano 2022 (100% Sangiovese)
- Perfil de la bodega: Elaboración 100% Sangiovese de capa baja y tono rubí claro, con acidez viva, fruta roja fresca y taninos pulidos.
- Mis comentarios en copa: Al catar este vino, lo vinculé de inmediato con un perfil español muy definido: las Garnachas de la Sierra de Gredos cultivadas sobre suelos graníticos. Comparten esa misma frescura, fluidez de trago, acidez marcada, tanino fino y un sutil toque floral y aromático.
- Reflexión sobre el color: Debatimos sobre la percepción del consumidor. Durante años en España, el público no iniciado asociaba erróneamente la capa baja a una menor calidad, condicionando la apreciación por doctrinas de vinos oscuros y extractivos. Como comenté en la mesa: «Tú pruébalo y luego júzgalo; el vino no es un cuadro que se valora por la vista. Si descartas un vino por tener poco color, te estás perdiendo los mejores vinos del mundo, desde los Barolos y los Pinot Noir hasta los grandes Sangiovese toscanos».
Vino Nobile Late Release 2016
- Perfil de la bodega: Misma uva y elaboración que el Nobile clásico, pero sometido a una crianza prolongada en botella de casi una década antes de su salida al mercado.
- Mis comentarios en copa: En nariz despliega sutiles notas terciarias de clavo y cuero, ofreciendo un bouquet maduro y elegante. En boca mantiene una frescura y acidez intactas.
- Paralelismo español: Señalé que mantener vinos diez años envejeciendo antes de comercializarlos es un privilegio reservado en España a pocas y prestigiosas bodegas como Vega Sicilia o La Rioja Alta.
Desiderio 2021 (100% Merlot de Cortona)
- Perfil de la bodega: Crianza de 20 meses en barrica francesa y 6 meses en botella, elaborado con Merlot de la zona de Cortona y bautizado en honor a un gigantesco toro de raza Chianina que vivió a finales del siglo XIX en esta misma finca con un peso cercano a los 1600kg.
- Mis comentarios en copa: De capa más cubierta, presenta una definición varietal impecable. Destaqué un toque finísimo de pirazina, matices terrosos y una fruta madura pero crujiente y sabrosa, alejada de perfiles mermelados o pesados.
50&50 2020 (50% Merlot Avignonesi + 50% Sangiovese Capannelle)
- Perfil de la bodega: Supertuscan histórico nacido en 1988 fruto de una amena discusión cenando entre los propietarios de ambas bodegas. Combina el Merlot de Cortona de Avignonesi con el Sangiovese de Capannelle (Chianti Classico).
- Mis comentarios en copa: Definí este vino bajo el concepto de «rusticidad domada». Conserva la identidad y la rusticidad de sus raíces, pero ha sido domado y decorado para ofrecer una experiencia de gran lujo».
- Notas de perfumería: Tras haber realizado un curso de perfumería, identifiqué aromas marcados de pachulí (hoja fermentada con recuerdo a tabaco aromático).
Vin Santo Classico 2011 (Trebbiano y Malvasía)
- Perfil de la bodega: Pasificación de 5 meses en cañizos de bambú (pérdida del 70% de agua), envasado en caratelli de 50 litros con la «madre» ancestral de levaduras y criado durante 10 años en la “vinsantaia”.
- Mis comentarios en copa: Color concentrado de melaza o miel oscura. En nariz ofrece frutos secos y notas yodadas que recuerdan la complejidad de los vinos de Jerez o los tostados gallegos.
Occhio di Pernice 2011 (100% Sangiovese)
- Perfil de la bodega: Especialidad histórica elaborada a partir de Sangiovese (se precisan 9 kg de uva para elaborar media botella de 375 ml) con 10 años de crianza en caratelli.
- Mis comentarios en copa: Ofrece un abanico complejo de vainilla, chocolate negro, tabaco dulce y especias, con una boca infinita respaldada por una acidez que equilibra el dulzor. Entendí perfectamente por qué esta joya alcanzó los 100 puntos en añadas históricas. Además, me fascinó comprobar que las barricas no se lavan para preservar la «madre» de levaduras, trazando un hermoso paralelismo con el respeto al velo de flor y las criaderas del sur de España.
Avignonesi y una nueva lectura de la Toscana
La impresión final de la visita es que Avignonesi ha conseguido utilizar su considerable dimensión sin renunciar a la lectura minuciosa del territorio.
Trabajar más de 60 microparcelas de forma independiente, estudiar el comportamiento del Sangiovese parcela a parcela y combinar esa investigación con agricultura ecológica, biodinámica y regenerativa permite construir una interpretación contemporánea de Montepulciano sin romper con su historia.
La Toscana puede seducir inicialmente por sus paisajes, por los cipreses y por esa estética que el cine ha convertido en icono. Después de recorrer Le Capezzine queda claro que existe otra Toscana menos evidente y mucho más interesante: la que se estudia bajo el suelo, se interpreta en cada parcela y termina revelándose en la copa.
Joaquín Parra, Wine Up! ©2026
Contenido original de Wine Up! Queda prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje, así como su utilización para entrenamiento, reformulación o publicación automatizada, sin autorización expresa y por escrito del autor. Se permite citar fragmentos breves siempre que se identifique claramente la autoría y se incluya un enlace directo a la publicación original.
LinkedIn: @wineup
Tw: @wineup_es
In: @wineup.es
Fb: /guiadevino





