Vinòforum Roma 2026: una mirada al mercado del vino italiano y las oportunidades para el sector del vino y vermut español

Mi visita a la feria Vinòforum, el domingo 13 de septiembre, formó parte de un viaje de prospección profesional para conocer de primera mano el mercado vitivinícola italiano, sus tendencias de consumo y el posicionamiento del vermut en un país que ha convertido el aperitivo en una de sus grandes señas de identidad gastronómica.

Joaquín Parra

Italia es uno de esos países a los que siempre apetece regresar, especialmente cuando uno se dedica profesionalmente al mundo del vino. Su extraordinario patrimonio vitivinícola, la diversidad de sus variedades autóctonas, la identidad de sus denominaciones de origen y, sobre todo, la estrecha relación entre vino, gastronomía y sociedad hacen que cualquier visita tenga un interés que va mucho más allá de lo turístico.

En esta ocasión, mi viaje tenía un objetivo concreto: realizar una prospección del mercado italiano del vino, con especial atención a la comercialización y consumo del vermut, un producto que forma parte de la historia de ambos países, pero que presenta particularidades culturales y comerciales que merece la pena analizar.

La primera parada fue Roma, donde el domingo 13 de septiembre tuve ocasión de visitar Vinòforum 2026, coincidiendo con la jornada de clausura de su vigesimotercera edición. La feria se celebró del 7 al 13 de septiembre en Piazza di Siena, dentro del emblemático parque de Villa Borghese, uno de los espacios verdes más conocidos de la capital italiana.

El escenario ya supone un valor añadido. No todos los días se tiene la oportunidad de acercarse al vino en un entorno histórico de estas características, donde la cultura gastronómica convive con el patrimonio monumental y paisajístico de una ciudad como Roma.

Vinòforum: mucho más que una feria de vinos

Vinòforum nació en 2004 y, después de más de dos décadas de trayectoria, se ha consolidado como uno de los encuentros enogastronómicos más importantes de Italia, particularmente en el centro y sur del país.

La edición de 2026 reunió a más de 800 bodegas y empresas, con alrededor de 3.200 referencias disponibles para degustación. Una dimensión considerable que permite comprender la importancia de este encuentro como escaparate comercial y punto de contacto entre productores, profesionales de la distribución, sumilleres, restauradores y aficionados.

Según el balance difundido por la organización tras la clausura, la feria registró cerca de 96.000 presencias, con un crecimiento del 20 % respecto a la edición anterior.

Sin embargo, el interés de Vinòforum no reside exclusivamente en sus cifras. Lo que considero especialmente destacable es su planteamiento como experiencia gastronómica integral, donde el vino mantiene el protagonismo, pero comparte escenario con la restauración, la gastronomía de autor y otras propuestas vinculadas a la cultura del buen comer y beber.

Más de 40 restaurantes y 60 chefs y maestros pizzeros participaron en la programación de 2026. A ellos se sumaron 21 restaurantes temporales, numerosas catas temáticas, encuentros profesionales y cenas de autor.

Una de las iniciativas más representativas fue The Night Dinner, un ciclo de siete cenas creadas por otros tantos chefs alrededor del concepto del factor humano en la gastronomía. También destacó el espacio Casa Barolo, dedicado a uno de los territorios vitivinícolas más prestigiosos de Italia, así como la final del concurso nacional La Città della Pizza, celebrada precisamente en la jornada de clausura.

Esta integración resulta especialmente interesante desde el punto de vista de la comunicación y el marketing del vino. El consumidor no acude exclusivamente a probar referencias, sino a vivir una experiencia en la que el producto forma parte de un contexto gastronómico y cultural mucho más amplio.

Es una fórmula que conecta perfectamente con algo que llevo defendiendo desde hace años: el vino necesita contar historias, pero, sobre todo, necesita formar parte de experiencias que permitan comprender su origen, su identidad y su relación con la gastronomía.

Italia: un mercado que sabe poner en valor su patrimonio vitivinícola

Uno de mis principales intereses en esta visita era analizar cómo Italia presenta y comercializa sus vinos, especialmente en un entorno donde confluyen productores, consumidores y profesionales.

Italia, al igual que España, dispone de una extraordinaria diversidad vitivinícola. Sin embargo, ha sabido construir una imagen internacional muy vinculada al prestigio territorial de sus vinos, al reconocimiento de las variedades autóctonas y a una gastronomía que actúa como uno de sus mejores instrumentos promocionales.

La presencia de denominaciones y territorios como Barolo, Friuli, Lazio, Calabria, Las Marcas o Abruzzo permitió apreciar esa diversidad regional que caracteriza el panorama italiano.

No se trata solamente de grandes vinos ni de etiquetas de reconocido prestigio. Una parte fundamental del discurso comercial gira alrededor del territorio, del productor y de las particularidades que diferencian unas elaboraciones de otras.

Desde la perspectiva del marketing, resulta interesante comprobar cómo el modelo de Vinòforum combina dos públicos que tradicionalmente han estado separados en muchas ferias internacionales: el profesional que busca oportunidades de negocio y el consumidor que quiere descubrir nuevos vinos.

Esta convivencia tiene ventajas evidentes. Permite que los productores establezcan relaciones comerciales, pero también que conozcan directamente al consumidor final y entiendan mejor sus preferencias.

Además, el peso que adquieren la gastronomía, las catas temáticas, los maridajes y los encuentros con elaboradores refleja una tendencia cada vez más importante: el valor de un vino no depende únicamente de su calidad intrínseca, sino también de la capacidad para explicar qué lo hace diferente.

La presencia española: vino, gastronomía y enoturismo

Uno de los aspectos que más me interesaba conocer era la representación española en una feria de estas características, ya que podría servir para analizar una posible incursión en ediciones posteriores.

España tuvo una presencia destacada a través del Espacio España, coordinado por Turespaña, en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Con una superficie superior a los 100 metros cuadrados, este espacio permitió presentar una selección de vinos, territorios y experiencias enoturísticas españolas ante el público italiano.

La programación incluyó más de 40 catas, además de presentaciones y maridajes que mostraron la diversidad vitivinícola de nuestro país.

Entre los territorios representados figuraron Madrid, Andalucía, Aragón, Gran Canaria y Cataluña.

La propuesta andaluza permitió dar visibilidad a zonas como Jerez, Montilla-Moriles, Condado de Huelva, Ronda y Málaga, mientras que Aragón presentó denominaciones como Calatayud, Somontano, Campo de Borja y Cariñena. También estuvieron presentes los vinos de Cataluña y los cavas.

Especialmente significativa fue la participación de la Comunidad de Madrid, que presentó vinos procedentes de 16 bodegas pertenecientes a las cuatro subzonas de su denominación de origen: Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y El Molar.

Entre las firmas recogidas en el catálogo oficial de expositores figuraron Familia Torres y Codorníu, dos nombres de reconocida trayectoria internacional.

También me resultó interesante encontrar en el catálogo a Finca Fella, una bodega de Almansa (Albacete), integrada en el grupo vitivinícola italiano Fantini. Un proyecto que representa una curiosa conexión empresarial entre dos de los grandes países productores de vino del mundo y demuestra cómo determinados grupos italianos también han encontrado oportunidades de inversión y desarrollo en nuestros viñedos.

La presencia de España en Vinòforum tiene una doble lectura. Por un lado, promocionar nuestros vinos entre profesionales y consumidores italianos. Por otro, aprovechar el vino como puerta de entrada para dar a conocer territorios, bodegas, gastronomía y destinos enoturísticos.

Una estrategia que considero acertada, porque el mercado del vino ya no se entiende únicamente desde la comercialización de botellas. La experiencia turística se ha convertido en un instrumento de diferenciación que permite vincular el producto con su origen y generar un valor añadido difícilmente sustituible.

 

El vermut: una mirada a uno de los grandes protagonistas del aperitivo italiano

Más allá del vino, uno de los objetivos principales de mi viaje era conocer con mayor profundidad el posicionamiento del vermut en el mercado italiano.

No deja de resultar especialmente interesante analizar esta categoría en Italia, teniendo en cuenta que fue precisamente en Turín donde el vermut moderno adquirió una identidad comercial propia, evolucionando desde los antiguos vinos aromatizados con hierbas hasta convertirse en uno de los grandes aperitivos europeos.

El vermut tiene una historia compartida entre Italia y España, aunque su consumo ha seguido caminos parcialmente diferentes.

En España hemos desarrollado una cultura muy particular alrededor de la hora del vermut, estrechamente vinculada al aperitivo, las tapas y la reunión social. En Italia, esa dimensión existe igualmente, pero el producto mantiene una relación especialmente estrecha con la coctelería y el concepto del aperitivo italiano.

Bebidas como el Americano, el Negroni o el Milano-Torino han contribuido a consolidar la utilización del vermut como ingrediente fundamental de algunas de las recetas clásicas de la coctelería internacional.

Precisamente en Vinòforum, el espacio Orsini Soda Bar incorporó a su carta el cóctel Americano, elaborado con bitter, vermut rojo y soda. Un ejemplo de cómo el vermut forma parte de la oferta de bebidas de un evento principalmente dedicado al vino.

Sin embargo, a diferencia de otras categorías y territorios vitivinícolas que disponían de actividades y espacios específicos, el vermut no contó con una programación monográfica comparable a la desarrollada alrededor del vino.

Esta circunstancia resulta interesante desde una perspectiva comercial. No significa que el vermut tenga escasa importancia en Italia, sería absurdo afirmarlo tratándose de uno de sus productos históricos, sino que existe margen para desarrollar iniciativas especializadas que permitan comunicar mejor la diversidad, los estilos y las posibilidades gastronómicas de este vino aromatizado.

La propia evolución del mercado italiano apunta hacia una renovada atención a los aperitivos y a los vermuts de calidad. Según datos del canal horeca italiano difundidos durante 2026, la categoría conjunta de aperitivos y vermuts registró, durante el primer trimestre del año, un crecimiento del 7,4 % en valor y del 6,5 % en volumen respecto al mismo periodo del año anterior.

Esta evolución encaja con el creciente interés por las elaboraciones diferenciadas, las propuestas artesanales y una coctelería que presta mayor atención a la calidad de sus ingredientes.

¿Qué oportunidades tiene el vermut español en Italia?

Desde mi perspectiva, el vermut español tiene posibilidades de encontrar su espacio en un mercado históricamente dominado por grandes marcas italianas, aunque para ello será imprescindible trabajar sobre una propuesta de valor diferenciada.

Competir exclusivamente en precio no parece la estrategia más adecuada. Italia dispone de una industria consolidada, marcas centenarias y una cultura de consumo profundamente arraigada.

El potencial del vermut español debería centrarse en otros argumentos: la identidad del vino base, la selección de botánicos, la diferenciación territorial, los sistemas de elaboración, las crianzas cuando las haya y, especialmente, su vinculación con nuestra cultura gastronómica.

España cuenta con elaboraciones de extraordinario interés y estilos muy diferentes, desde vermuts de perfil mediterráneo, con predominio de notas herbáceas, cítricas y balsámicas, hasta propuestas de mayor complejidad, donde intervienen vinos generosos, procesos oxidativos o crianzas en madera.

Esta diversidad puede representar una ventaja competitiva cuando se presenta adecuadamente.

Otro aspecto interesante es la posibilidad de trasladar al mercado italiano determinadas expresiones de nuestra cultura del aperitivo. El vermut servido solo, con hielo o soda, acompañado de conservas, encurtidos y tapas, puede aportar una dimensión gastronómica complementaria a su utilización en coctelería.

No se trata de enseñar a los italianos a consumir vermut, algo que conocen perfectamente, sino de mostrar otra interpretación cultural y gastronómica de un producto que forma parte del patrimonio compartido de ambos países.

En este sentido, el sector hostelero y la restauración especializada pueden representar canales de interés para productores españoles que apuesten por la calidad, la singularidad y una comunicación coherente de sus elaboraciones.

Una visita para observar, comparar y aprender

La visita a Vinòforum ha formado parte de un viaje de prospección profesional que responde a una inquietud constante: conocer cómo evolucionan los mercados, cómo se presentan los productos y qué estrategias utilizan otros países para poner en valor sus vinos.

Después de más de veinticinco años vinculado profesionalmente al sector vitivinícola, sigo considerando que conocer otros mercados es una de las mejores maneras de adquirir perspectiva sobre el nuestro.

Italia y España comparten muchas fortalezas: una historia vitivinícola extraordinaria, un patrimonio varietal difícilmente igualable, regiones de reconocido prestigio y una gastronomía que constituye uno de nuestros principales activos culturales.

También compartimos algunos desafíos, como la necesidad de conectar con nuevas generaciones de consumidores, reforzar el valor añadido del producto, adaptar los mensajes comerciales y conseguir que la calidad tenga un reconocimiento económico adecuado.

Vinòforum representa un buen ejemplo de cómo la comunicación del vino puede evolucionar hacia experiencias donde producto, territorio y gastronomía forman parte de una misma propuesta.

Me llevo de Roma algunas reflexiones interesantes sobre el posicionamiento del vino italiano, la integración de la gastronomía en los eventos especializados y, especialmente, las posibilidades que ofrece un mercado tan competitivo y culturalmente próximo al nuestro para continuar desarrollando la presencia del vino y el vermut español.

Pero el viaje no termina aquí. Italia tiene mucho que ofrecer desde el punto de vista vitivinícola y todavía quedan territorios por descubrir, bodegas que conocer y formas de interpretar el vino que merecen una atención especial.

La siguiente parada de este viaje será la Toscana, una de las zonas de mayor prestigio vitivinícola del mundo, donde espero profundizar en el conocimiento de sus bodegas, sus variedades y sus grandes denominaciones, y descubrir de primera mano qué hace que sus vinos ocupen un lugar privilegiado en el panorama enológico internacional.

Para terminar, te dejo el enlace a la bodega Avignonessi, la mayor de Italia en cultivo biodinámico.

 

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